Por qué el 2018 fue uno de los peores años para el sector logístico (y dónde estamos parados hoy)

Para la Argentina, 2018 fue un año crítico. Su economía, mal gestionada desde el inicio, fue primero golpeada por factores climáticos adversos que redujeron la producción agropecuaria y luego afectada en su financiamiento externo por la suba de las tasas de interés internacionales.

Se gestó entonces una importante crisis, aún no concluida, con efectos sobre la paridad cambiaria (100% de devaluación), la inflación (50% anual) y el nivel de actividad (-2,5% del PBI) que como consecuencia impactó en los ingresos reales (-10%), la calidad del empleo y la pobreza (30%). El posterior plan de estabilización aplicado por el gobierno ha logrado reducir la volatilidad del dólar y una tibia tendencia a la baja de la inflación, aunque no ha devuelto la confianza de los mercados y la población. Su estrategia se basa en subir la tasa de interés en pesos por encima de la inflación (73,5 % de arranque, en octubre), cortar la emisión monetaria y disminuir el gasto público en busca de minimizar el déficit fiscal. El programa es fuertemente recesivo y sólo sostenible en el corto plazo. Se enmarca en el acuerdo logrado con el FMI por el que el organismo otorgó un crédito por 57.100 millones de dólares a lo largo de 2018 y 2019 a cambio de duras pero necesarias reformas estructurales.

El campo, principal motor exportador de la economía Argentina, tuvo un mal año. Sufrió graves inundaciones en enero y posteriormente atravesó la mayor sequía en los últimos 50 años con lo que se perdieron alrededor de 29 millones de toneladas equivalentes aproximadamente a 8.000 millones de dólares o un punto de crecimiento del PBI. En septiembre, en su necesidad de reducir el déficit, el Gobierno decidió reducir en soja la tasa de retención del 25,5 al 18%, aplicando en forma paralela un tributo adicional de $4 por dólar exportado lo que incrementó la tasa efectiva de retención a un nivel de entre el 28 y el 29%, según el valor del dólar que, para esa época llegó a un pico de $41,89. El impacto de la fuerte devaluación y el aumento de retenciones se reflejará en la cosecha 18/19. Por su parte, el uso de agroquímicos y fertilizantes creció 5,6% en 2017 y 5% en 2018 con un consumo total estimado de 4 millones de toneladas. Se espera una leve tendencia positiva en 2019.

Dentro de este contexto, el sector del transporte de carga por camión y la logística complementaria ha sufrido, durante 2018, uno de sus peores años. La pérdida de la producción agrícola equivalente a un millón de viajes menos, sumado al enfriamiento del consumo interno, dio lugar a una fuerte sobre oferta de camiones. Esto permitió que los dadores de carga dieran incrementos de tarifas muy por debajo de la inflación de costos. Mientras que los consumidores corporativos otorgaron solo un 32% estimado de aumento promedio, el resto del mercado, fuera de cosecha, operó con incrementos estimados de tarifas 4%  menores, con la consiguiente pérdida para el sector transportista. Según el Índice de Costos Nacionales, elaborado por la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (CEDOL) la suba total de sus costos durante 2018 se ubicó en el 58,32%, siendo la cifra más alta de los últimos 28 años. Por su parte, para la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Carga (FADEEAC) el aumento fue del 61,53% anual, el mayor en los últimos 16 años.

La crisis del sector es muy grave. El aumento de costos es excesivo por la incidencia de los combustibles (77% anual) y sus derivados así como por la carga impositiva que soporta. Financieramente, la situación es además insostenible ya que el sector cobra en cuenta corriente a un promedio estimado de 40 días, pero debe abonar sus insumos críticos (combustible, peajes y salarios) de contado, con un capital de trabajo cuyo costo aumentó el 175% anual en 2018.

El contraste entre el aumento de costos y de tarifas que se ha repetido en los últimos años refleja la alarmante situación del un sector vital pero descapitalizado y sin liquidez que de no cambiar, se transformará en un cuello de botella del futuro crecimiento del país.

Autor: Oscar Algranti, CEO de Logística Integrada S.A.

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