Frente a la cosecha récord: ¿qué tal si trabajamos juntos?

Frente a los 128 millones de toneladas de granos que se espera en esta cosecha récord, se necesitan más de 4 millones de viajes. ¿Cómo será la respuesta del sector logístico?

Las expectativas de mercado indican que durante 2019 Argentina se encamina hacia una cosecha récord. Los primeros indicadores son muy promisorios. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estima que la cosecha de soja finalmente se ubicaría en 54 millones de toneladas, dos millones más que las proyectadas en febrero; mientras que el maíz alcanzaría 47 millones, 800 mil toneladas por encima de las previstas hace un mes. Se espera una cosecha total de 128 millones de toneladas que incluyen, además de las proyecciones ya indicadas para soja y maíz, 19 de trigo, 4 de cebada y 4 de girasol. Durante los meses de marzo, abril y mayo se prevé el pico de flujo granario hacia los puertos y fábricas. La clave de esta campaña, más allá del invalorable aporte del clima, fue el crecimiento del área sembrada y de la inversión por hectárea. Sin mayores sobresaltos climáticos y castigos impositivos inesperados, la Argentina puede retomar el camino del crecimiento sostenido. Su potencial permite estimar cosechas cercanas a los 200 millones de toneladas en 5 años. Sin embargo, la infraestructura vial y ferroviaria, tanto como el estado calamitoso del sector del transporte automotor de carga está muy por detrás del fuerte empuje que brinda a la producción agroindustrial la innovación e inversión tecnológica asociada.

Es decir, no hay una capacidad de transporte moderna y eficiente que permita canalizar el crecimiento esperado. El 90% de lo transportado en el país se hace por camión. Frente a los 128 millones de toneladas de granos que se espera en esta cosecha récord, se necesitan más de 4 millones de viajes. ¿Cómo haremos?

 

La consolidación del país como un polo exportador mundial de productos agroindustriales y servicios es crucial para romper el patrón de decadencia económica. Como condición necesaria aunque no suficiente en términos de desarrollo, la apuesta nacional debe pasar por crear una economía orientada a la obtención de dólares genuinos mediante el crecimiento de sus exportaciones. El sector agroindustrial es, por lejos, el más eficiente de nuestra economía. Sin embargo, esa ventaja se licúa en la medida que las deficiencias en infraestructura y aptitud logística no están a la altura de la primera. Para ello, es necesario que toda la cadena de valor trabaje en conjunto. El Estado ha empezado el largo camino de mejorar la infraestructura vial y ferroviaria pero se desentiende del sector transportista. Sólo se queja de los costos logísticos sin hacerse cargo de su innegable rol como diseñador y responsable de la aplicación de marcos regulatorios que permitan transportar más y mejor. La increíble demora en la puesta en marcha a nivel nacional de equipos escalables de mayor capacidad de carga, es un triste ejemplo actual.

Como hemos analizado en artículos anteriores, el sector logístico sufre una combinación letal caracterizada por la antigüedad de sus equipos, la gran diversidad de pequeños oferentes de transporte que a duras penas cumplen con las especificaciones técnicas y la documentación exigida para operar en puertos y plantas industriales y la subutilización de su capacidad de transporte ya que la fuerte estacionalidad del rubro explica que el parque dedicado a la agroindustria tenga paradas durante un mínimo de 4 meses al año. En lo económico, el negocio no es rentable. Las tarifas son bajas ya que se encuentran fuertemente retrasadas respecto de la inflación y los costos son altos por la influencia de insumos dolarizados y con fuerte carga impositiva. Desde el punto de vista financiero, las empresas de transporte de carga operan con capital de trabajo negativo. Mientras deben pagar sus insumos principales al contado, la cadena de cobros se ha estirado con los consiguientes aumentos de costos operativos. Esta realidad es un problema de todos, que debe ser revertida y que requiere tiempo.

No hay duda que el sector de servicios de transporte automotor de cargas y logística (prestadores y tomadores del servicio) debe trabajar con el Estado en forma conjunta, con un enfoque modernizado y profesional. Debemos desarrollar un servicio logístico fuerte a la altura del crecimiento esperado y de la eficiencia necesaria para competir en un mundo difícil.

Informe de la Bolsa de Comercio de Rosario:
https://www.bcr.com.ar/Pages/GEA/estimaProd.aspx

Autor: Oscar Algranti, CEO de Logística Integrada S.A.

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